miércoles, 8 de mayo de 2013

VACUNACION EN EL ADULTO


Asociamos frecuentemente la palabra "vacunas" con la infancia. Las vacunas se le ponen a los niños para prevenirles enfermedades, ¿cierto?
¡Claro que sí!
Pero las vacunas no son solamente para los niños.

Si no recibiste todas las vacunas, podrías contraer enfermedades como tosferina, varicela o influenza. Podrías tener enfermedades que hubieras podido prevenir. O peor aún, podrías contagiar a tus hijos.
Incluso si eres un adulto mayor de 50 años y no hay hijos pequeños en casa, las vacunas pueden ayudar a evitar enfermedades que siendo adulto pueden ser más severas.

¡Pero si a mí me pusieron todas las vacunas cuando era niño!

La protección que brindan las vacunas decae con el tiempo. Aunque te hayan vacunado de pequeño, quizás necesites vacunarte nuevamente de adulto.
Un ejemplo es la tosferina. La protección de la vacuna contra la tosferina desaparece con el tiempo. Los adultos necesitan una vacuna de refuerzo para protegerse a sí mismos y a sus hijos.


Les anexo las recomendaciones según el centro de control de enfermedades (EEUU), que en algunas cosas difiere de las cartillas de vacunación para adultos de México, pero las menciono como referencia ya que son más amplias en el sentido de protección que las guías de vacunación nacionales para adultos.


Vacuna contra la influenza

La influenza es una enfermedad viral, que causa cuadros similares a la gripa, solo que puede llegar a ser mucho más sintomática (mas intensa)

Se aplica anualmente.
Las recomendaciones en México dicen que se aplique solo a mayores de 60 años, pero en realidad puede aplicarsela cualquier persona mayor de 6 meses de edad que desee adquirir la protección. Es una vacuna que tiene los tres virus de influenza que se considera van a ser los más frecuentes en una región y en un año determinado.


Vacuna contra Tétanos-Difteria (Td) o Difteria-Tosferina-Tétanos  (DPaT)

Idealmente todos los adultos hasta los 64 años de edad deberían tener la vacuna DPaT aplicada una vez después de los 19 años, y posteriormente los refuerzos son cada 10 años con la vacuna Td.
La vacuna Tdap es la primera vacuna para adolescentes y adultos que protege contra la tosferina, el tétanos y la difteria. 

Otras vacunas que son útiles en algunos adultos son:
Hepatitis B   (HepA) 
Necesita esta vacuna si tiene un factor de riesgo específico de contagiarse la infección por el virus de la hepatitis A, o si simplemente desea estar protegido contra esta enfermedad. 
La vacuna se aplica en 2 dosis, la segunda de 6 a 18 meses después de la primera.

Hepatitis B   (HepB) 
Necesita esta vacuna si tiene un factor de riesgo específico de contagiarse la infección por el virus de la hepatitis B, o si tan solo desea estar protegido contra esta enfermedad. Se aplica en 3 dosis, por lo general en un plazo de 6 meses.

Sarampión, paperas y rubéola    (MMR) 
Tal vez. Necesita al menos 1 dosis de MMR si nació en 1957 o después. Es posible que también 
necesite una segunda dosis.

Neumococo (neumonía)
Tal vez. Necesita 1 dosis de esta vacuna a los 65 años de edad (o mayor) si nunca lo han vacunado, o si 
ya lo vacunaron anteriormente por lo menos 5 años antes, cuando tenía menos de 65 años de edad. 
Hable con su médico para saber si necesita esta vacuna.

Herpes zóster 
Tal vez. Si tiene 60 años de edad o más se debe aplicar ahora una dosis única de esta vacuna.

Como ven, hay muchas razones para cuidarse, y una de las formas para cuidarse es la aplicación de las vacunas que corresponden. Recuerden que si padecen alguna enfermedad infecciosa no se sugiere aplicarse vacunas. ¡Consulte a su médico!


miércoles, 1 de mayo de 2013


EL INDICE GLUCEMICO

Cuando tomamos cualquier alimento que contenga carbohidratos, los niveles de glucosa en sangre se incrementan gradualmente según la velocidad con que se digieren y asimilan los almidones y azúcares que contienen. Esta velocidad depende del tipo de nutrientes que los componen, de la cantidad de fibra presente y de la composición del resto de alimentos presentes en el estómago e intestino durante la digestión.

Estos aspectos se valoran a través del índice glucémico de un alimento.

¿Qué es el índice glucémico (IG)?
Es la relación entre el área de la curva de la absorción de la ingesta de 50 gr. de glucosa pura a lo largo del tiempo, con la obtenida al ingerir la misma cantidad de un alimento.
Dicho de forma sencilla, el IG es que tan rápido se absorben los azúcares de un alimento comparado con la velocidad con la que se absorbería la glucosa.


A pesar de ser bastante complicado de determinar, su interpretación es muy sencilla: los índices elevados implican una rápida absorción, con una consecuente subida rápida de los niveles de glucosa en sangre; mientras que los índices bajos indican una absorción pausada y una elevación gradual de la glucosa en sangre.

Este índice es de gran importancia para los diabéticos, ya que deben evitar las subidas rápidas de glucosa en sangre. Por ello los diabéticos deben procurar consumir alimentos con índices glucémicos bajos.

Es obvio que hay alimentos y bebidas con índices glucémicos altos, que los diabéticos deben evitar. Por ejemplo, los refrescos (IG 72), o las jaleas de dulce (IG 80), pero hay que tener cuidado porque también muchos alimentos naturales, no procesados, tienen IGs altos.


Por ejemplo, la frutas y verduras son buenas, pero el melón tiene un IG de 72, igual a los refrescos, la papa horneada tiene un IG de 85 y el betabel tiene un IG de 64.

Y hay opciones de frutas, verduras, pastas y de todos los demás grupos de alimentos que tienen IGs bajos, siendo por ello mejores para la dieta de un diabético. Claro, cuidando las porciones, que sean del tamaño apropiado.

Por eso los diabéticos deben conocer los IG de los alimentos que consumen para poder ajustar su dieta a aquellos alimentos con IG bajos que sean del agrado personal de cada paciente.

En la página http://www.nutrinfo.com/pagina/gyt/graficos/glyctabl.pdf pueden hallar unas tablas de IG clasificadas por grupos de alimentos.

Conocer la diabetes y nuestro cuerpo nos puede ayudar a llevar una vida más sana, libre de complicaciones.

En caso de duda, ¡Consulte a su internista!


miércoles, 16 de enero de 2013

ALGUNOS MITOS Y REALIDADES DE LA DIABETES



MITOS Y REALIDADES DE LA DIABETES

La diabetes es una enfermedad muy común en México. La ENSANUT (Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, 2006) reflejó que en México había entre 6.5 y 10 millones de diabéticos. ¡Esto es igual a decir que uno de cada 10 mexicanos mayores de 20 años es diabético!


Pero a pesar de ser una enfermedad tan común, hay poca información y muchas ideas populares que no siempre están apegadas a la realidad. Para un diabético entender su enfermedad es la mejor y única forma de poder controlarla. Por ello les comparto hoy algunos mitos de la diabetes:

1) La diabetes aparece por comer muchos dulces, por un susto o un coraje.
FALSO: La diabetes tipo 2 es una enfermedad causada por una combinación de predisposición genética (herencia) y factores del estilo de vida de las personas. Todo lo que comemos puede convertirse en glucosa (azúcar de la sangre) por lo que comer grandes cantidades de alimentos, sean dulces o no, puede favorecer que una persona desarrolle diabetes. Los enojos o sustos pueden evidenciar o descontrolar la enfermedad, pero el paciente ya la padece al momento de este evento, aunque no se haya dado cuenta.

2) Si no tengo síntomas no puedo ser diabético
FALSO: En realidad la diabetes puede estar presente y el paciente no tener, o no reconocer sus síntomas de la diabetes. La diabetes tipo 2 empieza con un proceso llamado resistencia a la insulina, que genera un estado de prediabetes y que eventualmente lleva a la diabetes. Este proceso puede tomar varios años durante los cuales el paciente puede no tener síntomas, aunque el proceso de la enfermedad esté activo y requiera tratamiento. En muchas ocasiones el paciente atribuye los síntomas de la diabetes a muchas otras causas, incluso a la edad, cuando en realidad es la diabetes la que los causa.

3) Me acaban de diagnosticar la diabetes: no puedo tener complicaciones
FALSO: Hasta un 25% de los enfermos recién diagnosticados tienen complicaciones, tales como daño en los riñones, en la retina, en los nervios o en el corazón y las arterias. Y la razón es simple: Muchos viven años enteros padeciendo diabetes antes de que la diagnostiquen. Si les acaban de decir que tienen diabetes o si nunca se han hecho una revisión es importante la valoración de un médico internista para buscarlas y en su caso darles un tratamiento integral.

4) Los diabéticos ya no pueden volver a comer las cosas que les gustan
FALSO: En realidad un diabético puede comer de todo, incluso cosas dulces, a no ser que haya alguna otra razón para no hacerlo, pero siguiendo siempre estas dos reglas: a) Comer en cantidades pequeñas y de forma muy esporádica los alimentos que pueden subir la glucosa (azúcar de la sangre), y b) sustituir algunos ingredientes, particularmente las grasas y los azúcares, por otros de menor repercusión al control de la diabetes. La razón por la que suele negarse el que un diabético coma todo tipo de alimentos es que muchos médicos no confían que el paciente pueda llevar una alimentación sana, o es el paciente mismo quien no se siente capaz de ceñirse a un estilo de alimentación donde limite este tipo de alimentos. Un  médico internista puede ayudarles a entender cómo diseñar una forma de alimentación más sana y orientarlos para poder hacer estos cambios de forma que se vuelvan un nuevo hábito.

5) Para mejorar mi diabetes debo hacer mucho ejercicio y perder mucho peso
FALSO: Hacer actividad física de forma regular ayuda a mejorar el control de la diabetes, perder peso, reducir la presión arterial y mejorar la respuesta del cuerpo a la insulina (propia o inyectada), pero para obtener este beneficio no es necesario hacer grandes esfuerzos. Por ejemplo, caminar a paso moderado por 30 minutos de lunes a viernes ayuda mucho al control de la diabetes y puede reducir incluso la necesidad de medicamentos. Sin embargo no se sugiere iniciar actividad física sin haber tenido una revisión previa por su médico internista. No es necesario perder mucho peso: una pérdida modesta (5-7%) es suficiente para mejorar el control de la diabetes. Su médico internista puede ayudarle a definir una meta viable y una estrategia conjunta para perder peso (y no recuperarlo).

Los internistas somos los médicos especializados en la salud de los adultos. Vemos y manejamos todas las enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión pero también nos  interesa dar un manejo integral donde podamos prevenir las enfermedades de los adultos; por ellos los internistas somos la mejor opción para ayudarles a mantener o recuperar su salud. 

Para más información y comunicarse conmigo pueden seguirme a través de mi página en Facebook (https://www.facebook.com/DrEverFernandez) o en este blog donde estaremos dando cada semana información científica y recomendaciones para el cuidado de la salud, control de peso, ejercicio y manejo de varias enfermedades.

En caso de duda ¡Consulte a su internista!

miércoles, 9 de enero de 2013

BIENVENIDOS


Hola, y sean ustedes bienvenidos a este blog. 
Es un placer recibirlos aquí, donde hablaremos cada semana de temas de salud, prevención, medicina y tratamientos médicos en términos sencillos. 




El objetivo que busco con este blog es brindarles a todos ustedes una fuente de información científica, fidedigna, útil y sobre todo, presentada de una forma sencilla, entendible, para que  puedan ayudarse a cuidar su salud, o restaurarla si es que ya hubiera alguna enfermedad. 


Hablaremos de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión arterial, o colesterol elevado, y de sus tratamientos, pero también daremos recomendaciones para el cuidado y mantenimiento de la salud, control de peso, alimentación sana, ejercicio y vacunación para adultos. (¡sí, los adultos también debemos vacunarnos!)

Entendamos la salud. 
Entendamos la enfermedad.
Entendamos cómo cuidarnos y cómo curarnos para tener una vida más sana.

Estoy a su disposición también en Facebook (https://www.facebook.com/DrEverFernandez)

¡Bienvenidos!